27 DE DICIEMBRE DE 2026

No me importa si ella gana. Yo la admiro más que nadie y estoy siempre en la meta, esperando que llegue, sea primera o entre las últimas. Me encanta verla correr, porque es igual a una grácil paloma alzando vuelo, hermosa como ninguna otra. Tengo mi cuarto repleto de fotos de ellas. En todas las carreras me he tomado selfies a su lado porque me encanta el brillo de sus ojos, su sonrisa y su carita de ángel. Ella no se molesta que le tome tantas fotos y siempre ríe y hace fulgurar sus pupilas tanto o más que los luceros. Hoy estaré allí, también, en la San Silvestre Salmantina, aupándola a ganar, vivando su nombre y me tomaré otra foto, apenas cruce la meta. Y seguramente ella me dirá, coqueta y sin dejar de reírse, «ay papá, tú siempre apoyándome» y volveré a ser feliz, aún ella no gane.