27 DE DICIEMBRE DE 2026

Encontrarlas se convirtió en una obsesión. Lo habían vuelto a hacer. Al principio supuse que estarían en algún lugar recóndito de la casa, en los armarios o en el trastero, pero no fue así. Dediqué horas a rebuscar entre las bolsas de ropa usada dispuestas para el Punto Limpio. Miré en los muebles de la cocina, por si se hubieran mezclado con alguna compra. Desesperada, me afané en vaciar los cajones repetidas veces, desconfiando de mí misma. Así reaparecieron objetos olvidados. Había pasado su época, pero me emocionó verlos.
Era diciembre cuando di con ellas. Estaban en el jardín, enraizadas entre los rosales y medio ocultas. ¡Mis deportivas favoritas! Me llevé una alegría que duró nada. Fui a por una azada, pero al regreso ya no estaban. De nuevo por la San Silvestre. Ellas corriendo por Salamanca, sin mí. ¿Cómo se comportarían?
Sólo deseé que arrancaran con buen pie.