Encontrarlas se convirtió en una obsesión. Lo habÃan vuelto a hacer. Al principio supuse que estarÃan en algún lugar recóndito de la casa, en los armarios o en el trastero, pero no fue asÃ. Dediqué horas a rebuscar entre las bolsas de ropa usada dispuestas para el Punto Limpio. Miré en los muebles de la cocina, por si se hubieran mezclado con alguna compra. Desesperada, me afané en vaciar los cajones repetidas veces, desconfiando de mà misma. Asà reaparecieron objetos olvidados. HabÃa pasado su época, pero me emocionó verlos.
Era diciembre cuando di con ellas. Estaban en el jardÃn, enraizadas entre los rosales y medio ocultas. ¡Mis deportivas favoritas! Me llevé una alegrÃa que duró nada. Fui a por una azada, pero al regreso ya no estaban. De nuevo por la San Silvestre. Ellas corriendo por Salamanca, sin mÃ. ¿Cómo se comportarÃan?
Sólo deseé que arrancaran con buen pie.