Era el primer año que corrÃa sin ellas. SentÃa que todavÃa estaban allÃ, siempre soportándolo, solo hasta que se daba cuenta de que era una ilusión: Las pobres se habÃan perdido mucho tiempo atrás. Se sentÃa extraño incluso llegar a la carrera salmantina sin sus compañeras, pues ellas siempre lo habÃan llevado a todas partes.
Comenzó la carrera como sintiéndose desnudo, sin nadie a quien alentar en el camino. Sin nadie a quien cuidar de las otras personas, de los tropiezos, de las caÃdas. SabÃa que no tendrÃa a quien aliviar el agotamiento al llegar a la meta: Ya no se cansarÃan jamás, y cansarse era su victoria.
Sus brazos estaban languideciendo cuando llegó a la meta por una rueda de ventaja. Pero él sólo miraba hacia abajo, a las incompletas amigas que lucÃan plácidamente sentadas sobre la silla atletismo. SabÃa que el trofeo les pertenecÃa a ellas.