27 DE DICIEMBRE DE 2026

¡Abuelo! es posible que cuando tú llegues a la meta, yo ya esté tomando cañas con mis amigos.
Es la primera San Silvestre que van a correr juntos.
Al darse la salida, Oskar empezó a correr con todas las fuerzas; el abuelo comenzó a ritmo lento y cómodo. A mitad del recorrido, el joven se sentía muy fatigado,-la juerga del día anterior, estaba empezando a pasar factura- En la avenida de Portugal, el abuelo con ritmo en progresión se acercó al nieto por detrás. Oskar al verlo, le comunicó que se retiraba de la carrera ¡Ahora no puedes abandonar!¡ya has pasado lo peor! -contestó el viejo, con firmeza-. Así con los ánimos de éste y sacando fuerzas de flaqueza, el joven pudo alcanzar la meta.
-¡Gracias abuelo! sin ti no lo hubiera conseguido.