EN LA CARRERA DE SAN SILVESTRE SALMANTINA
VenÃa de pastorear par lesiones. Nadie daba un céntimo por él.
Además su salida no serÃa ideal.
La meta aun distaba. Como fuese a media marcha, apurando despuntó del lote. ¡Remontó posiciones!. Adelante corrÃan peligrosos contenedores.
El EtÃope precedido de fama aumentaba ventajas. ¡Nunca le desanimó!. Sus entrenamientos los efectuó con su pareja. De hecho ella pegada a la bandera de meta esperaba ansiosa.
A cada instante sentÃa amarla más.
Desde chico corrÃa. ¡CreÃa flotar!.
Quien iba al frente se fundirÃa. ¡Quedaban cuatro!.
Algún moreno, sorprendido, volteó a mirarle devorado de envidias. ¡Lo superó!.
Otro sufriendo esguinces: ¡Cayó!
Ahora irÃa metido entre los primeros.
¡Palpitaban potentes sus esperanzas¡.
Sollozó feliz tras igualar a otro más.
El último enemigo ganaba terreno. Frunciendo burlón su gorda boca, alcanzó a mirarle encima del hombro.
Con la respiración volada, él imagina se halla al par.
¡Todos aplaudÃan aquello apoteósico sucedÃa!.