27 DE DICIEMBRE DE 2026

Meses de entrenamiento, de madrugar sin importar el día, de frío en las mañanas de invierno cuando comenzaba a correr. Meses de ruegos en silencio para que una lesión o una recaída no me impidiesen conseguir mi sueño.

“¿Tu sueño?”, preguntas. Mi sueño no es vencer, sino correr. No es la gloria, es el asfalto. Es estar al lado de los mejores recordando que algún día yo también lo fui. Mi sueño, mi anhelo, es dar vida al recuerdo para volverlo presente. Porque, como diría Faulkner, los sueños han de ser “lo bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen” y, añadiría yo, en esa búsqueda está la victoria.

Tres segundos para la salida. Preparado. Listo. Voy.