Mamá volvió a su ciudad natal para verme correr después del accidente y darme muchos besos en la lÃnea de meta. Ella fue la que me enseñó a hacer las cosas con pasión. Años antes, dejé la natación por el atletismo y pasó aquello. Se mudó a un pueblecito gallego donde pasaba las vacaciones de niña para cuidar de sus padres, y yo ya era mayor para asumir la situación y buscar otro sueño. La echaba muchÃsimo de menos. Necesitaba sus palabras durante la rehabilitación y sus abrazos durante las siestas. Entones me compré una prótesis y me inscribà en la San Silvestre Salmantina, como era costumbre en nuestra familia. Mi madre apareció con un dorsal en los pechos hecho por ella misma y me acompañó los últimos cien metros hasta la meta. Fue increÃble. ¡La foto está en mi perfil! ¿Podéis votarme? Solo será un minuto ¡Gracias!