El cartero corrÃa por las callejuelas aledañas a la Facultad de EconomÃa, escapando del perro, sin saber que a unas cuadras se iba a encontrar, cerca del Puente de la Universidad, con el pelotón de avanzada de la carrera, encabezado por una joven Tere Recio. Fue embestido por una masa de piernas largas que galopaban a ritmos constantes. Ante esa situación no le quedaba otra cosa que seguir corriendo que era, de todas formas, su intención desde que entregó la carta. PodÃa ver, detrás suyo, como aquel perro sarnoso y, para su sorpresa, atlético, le seguÃa el paso, incentivando, al tiempo, a los demás atletas que iban dejando atrás al cartero. Vinieron un par de curvas, un par de pequeños descensos y subidas y el cartero, cansado, estuvo a punto de rendirse. Pero, viendo a la templanza de sus compañeros de carrera, encontró la fuerza suficiente para seguir en pie.