27 DE DICIEMBRE DE 2026

Tendido en la cama, la siente pendular. Sus rizos, se agitan acompasados igual que llamarada, y su rostro, antes tierno, se descompuso en aullidos. Ella, apoyada en su pecho con las manos engarruñadas, se inclina un poco hacia adelante y apura el ritmo. Sus cuerpos perpendiculares, con fricción elevadísima, se acercan rápidamente a la ebullición. La apretuja con fuerza, ella, galopando, se lleva las manos al cabello y lo alborota, de a poco siente un cosquilleo comenzando en su oreja: toquesitos eléctricos como hormigas sobre su espalda. Se acerca. De pronto, abruptamente la detiene, ella abre los ojos, él la está mirando como si viese al cielo. Te amo, le dice, mientras de debajo de la almohada toma una pistola y le apunta a la cabeza, se oye un rotundo disparo en la ciudad de Salamanca, comienza la carrera de San Silvestre Salmantina.