27 DE DICIEMBRE DE 2026

¡Pum! El sonido de miles de zapatillas golpeando el asfalto resonaba entre los ánimos del numeroso público. Vega avanzaba con paso firme, pero pronto notó algo extraño: un hombre corpulento con camiseta roja no dejaba de correr a su lado, demasiado cerca. Ella aceleraba, él la seguía. Ella giraba, él también. La tensión subía, el corazón le latía con fuerza y no sólo por el esfuerzo.

Trató de despistarlo desviándose entre otros corredores a lo largo de todo el recorrido pero ahí seguía él, pegado como una sombra. Finalmente, en el último kilómetro, Vega no pudo más y gritó:

—¡¿Qué quieres de mí?!

El hombre, jadeando, contestó:

—¡Perdón! ¡Es que… estás pisando mi cordón!

Vega miró hacia abajo y, efectivamente, había estado corriendo con su zapatilla enganchada a la de su perseguidor. Ambos rieron. Al cruzar la meta, se despidieron entre carcajadas, olvidando la tensión que les había unido.