San Silvestre Salmantina 2020. Tantos años de espera y por fin presente en una prueba marcada a fuego. Una emoción indescriptible me embarga mientras mis pies alados surcan raudamente las calles de Salamanca.
Voy en primer lugar y de rato en rato volteo para ver a mis contrincantes. ¿Pero por qué todos utilizan mascarillas?, ¿acaso es la nueva moda? De pronto percibo que el mar de atletas se agarra el pecho y uno por uno van cayendo a la pista como si desfallecieran. Me detengo a ver como miles yacen inmóviles en el pavimento mojado.
_ ¿Qué les sucede? _me desespero_. No permitan que sus corazones dejen de latir ni que sus sueños se apaguen. Sigan compitiendo…
Despierto bañado en sudor y con una sensación de profunda tristeza. Todo fue un sueño. El virus hizo estragos, pero no nos detendrá. Este año toca batir el récord de solidaridad.