Estoy nervioso. Van a dar la salida. ¡Cuánta gente! Hace un año que llevo esperando este día. ¡Un año! Todo ocurrió cuándo decidieron trasladarme. A mí, un reportero especializado en retransmitir los horrores más sangrientos, me enviaban a deportes. ¿Deportes? Con lo que me aburrían. Para encontrar un poco de paz, se excusaban los jefes. Yo creo que me estaba volviendo loco y lo notaban. Y yo no quería aceptarlo. Y fue en esta carrera, justo hace un año, que la conocí. Un dorsal aleatorio a entrevistar y terminé prometiendo cuidarme. Si lo cumplía nos teníamos que encontrar justo aquí, en la San Silvestre Salamantina, un año después. Me sorprendí comprándome unas deportivas y descubriendo caminos. Me sorprendí volviendo a apreciar el silencio. Mientras aumentaban los metros en mis piernas disminuyan las pesadillas. Y aquí estoy, preparado. Ahora sólo falta que aparezca, correr, y, por fin, besarla.