Dicen que Salamanca es una ciudad mágica, plena de historia, arte, embrujo y misterio. La visita ha superado todas mis expectativas. Mi imaginación se desborda ante tanta belleza. Ahora, para completar mi sueño, en el punto de salida para correr la San Silvestre, respiro profundamente, ajusto las zapatillas, saboreo todos los olores, suenan las campanas. Mis músculos están preparados. Comenzamos. No sé dónde piso, pero corro, corro y corro. Escucho jadeos a mi alrededor que se funden con los mÃos. Pongo mi alma entera en este desafÃo. El tiempo se detiene, hasta que mi guÃa se funde conmigo en un largo abrazo, retira el cordón que nos une y me felicita: «lo has conseguido».