No pudo contener la sonrisa al enfilar la última recta. La lÃnea de meta al fondo, el público entorno al vallado, el speaker anunciando su llegada. Tuvo que pellizcarse para demostrarse que no estaba soñando. Apenas unos metros más. Al borde de la pájara y con una técnica de carrera ya inexistente, consiguió sacar fuerzas para no detenerse. Se supo ganadora antes de cruzar la lÃnea de meta. Los gritos de ánimo de los presentes. HabÃa conseguido batirse a sà misma. Antes de que le diagnosticaran un cáncer, ella nunca habÃa corrido, pero tras la amputación se prometió que harÃa con una pierna lo que nunca hizo con dos. Y lo habÃa logrado. Esa era su victoria. Continuó corriendo, brazos en alto, directa hacia el grupo de corredores que ya habÃan concluido la carrera. HabÃa terminado su primera San Silvestre con una pierna.