Último Domingo del año. Ese día me levanto lleno de nervios. Miro mi atuendo deportivo y el dorsal colocado en la camiseta. Me pongo mis zapatillas. Me situo entre los corredores. Oigo el disparo que indica la salida y corro. Corro lleno de emoción. Encaro la primera curva. El frío está presente, pero es más fuerte el calor del publico que te anima con cada aplauso. Mis oídos se llenan con el bullicio de la gente que anima por las calles doradas de mi Salamanca. Corro con un sentimiento que me impulsa en cada zancada.Diez kilómetros que te llenan el alma. Por fin cruzo la meta. Lo conseguí! Levanto mis brazos y mi cabeza se llena de recuerdos otro año más. Lágrimas de alegría, abrazos. Soy un cúmulo de sentimientos que no sé como explicar. Ese día hay que vivirlo. Ese día es LA SAN SILVESTRE SALMANTINA.