Raquel se levanta antes del amanecer, se pone las zapatillas de deporte y corre durante una hora, dÃa tras dÃa , de lunes a domingo, siempre por la orilla del rÃo Tormes. Después se ducha y va al trabajo. Enseña español para extranjeros en una de esas academias que se han puesto de moda en los últimos años, muy cerca de la plaza Mayor. Sigue esta rutina desde que le diagnosticaron un tumor en el pecho izquierdo. El oncólogo recomendó hacer ejercicio diario y Raquel lo sigue al pie juntillas. Kilómetro tras kilómetro, su máxima aspiración es ir al maratón de Nueva York pero mientras tanto se conforma con la San Silvestre Salmantina que, para qué engañarnos, no está nada mal.