Atravesaban la calle en dirección al parque. HabÃan salido a buscar comida y ya era hora de regresar. Iban en fila, perfectamente organizadas. De pronto, lo percibieron. Primero fue un temblor en la tierra, luego un ruido descomunal. Una muchedumbre se acercaba corriendo a gran velocidad. Las zapatillas golpeaban rÃtmicamente el suelo. ParecÃa una estampida humana. Un pisotón asÃ, serÃa mortal. Aceleraron. La que iba en cabeza esquivó hábilmente la primera zapatilla, pero una gota de sudor se precipitó al asfalto y la dejó empapada. Las demás no corrieron mejor suerte. HabÃa bajas en el pelotón, algunas compañeras yacÃan aplastadas. Afortunadamente, otras habÃan sobrevivido y corrÃan como nunca lo habÃan hecho para llegar a la meta, su refugio. Mal dÃa para salir a buscar comida fuera de los lÃmites seguros del parque. Pero cómo iban a saber ellas, unas simples hormigas, que precisamente hoy se celebraba la San Silvestre Salmantina.