En mi cuarto año estudiando en Salamanca puedo decir que quitando el lechazo, no hay nada más salmantino que la San Silvestre. El primer año, sin haber practicado deporte antes, me apunté obligada por mis compañeros de residencia a la maratón. Estuve entrenando por semanas hasta que llegó el dÃa. Que no se me saliera el pulmón por la boca fue un logro, pero me quedé con ganas de más.
Empecé a entrenar, cada dÃa me sentÃa mejor. Los dos siguientes años corrà superándome a mà misma. Este año todo ha cambiado: Un virus chino me ha arrebatado la capacidad respiratoria y apenas puedo correr 5 minutos sin cansarme. Pero eso no va a impedir que cruce la meta un año más. Bastante nos ha quitado como para privarme del éxtasis que me hace sentir. Andando si hace falta, pero lo haré, por todos los que este año no podrán.