27 DE DICIEMBRE DE 2026

EXPIACIÓN
Huí avergonzado haciendo la ruta inversa que hicieron mis antepasados antes de asentarse en Quito. Antes estuvieron en Cartagena de Indias y antes de eso habrían zarpado desde Sanlúcar de Barrameda y hace unos seis cientos años colaboraron en la construcción de un convento en Salamanca. Ese sería precisamente el destino final.
Mientras más me alejaba de casa la vergüenza se iba diluyendo, mas la culpa no. Al pararme frente al Convento de las Dueñas, concluí que no podría abandonar mi propia celda y aún así, me sentía triunfante ante la revelación.
El problema habría sido sin duda mirar hacia atrás cuando el futuro se encuentra delante. Me avergonzaba la obviedad de la conclusión. Convencido de poder purgar mis últimos pecados en diez kilómetros de trote, me inscribí en la San Silvestre Salmantina.