EXPIACIÓN
Huà avergonzado haciendo la ruta inversa que hicieron mis antepasados antes de asentarse en Quito. Antes estuvieron en Cartagena de Indias y antes de eso habrÃan zarpado desde Sanlúcar de Barrameda y hace unos seis cientos años colaboraron en la construcción de un convento en Salamanca. Ese serÃa precisamente el destino final.
Mientras más me alejaba de casa la vergüenza se iba diluyendo, mas la culpa no. Al pararme frente al Convento de las Dueñas, concluà que no podrÃa abandonar mi propia celda y aún asÃ, me sentÃa triunfante ante la revelación.
El problema habrÃa sido sin duda mirar hacia atrás cuando el futuro se encuentra delante. Me avergonzaba la obviedad de la conclusión. Convencido de poder purgar mis últimos pecados en diez kilómetros de trote, me inscribà en la San Silvestre Salmantina.