¡Ay, si apellidado Bolt…!
¡Qué proezas podrÃan resistir mis embestidas!. La fuerza de mis muslos batirÃa records sin apenas fatigarme y serÃa la envidia de los compañeros del club atlético…
¡Ay, si hubiese sido etÃope y mi nombre Abebe…!
Corredor de sabanas y estepas, acostumbrado a todas las inclemencias posibles e, incluso descalzas, mis extremidades serÃan una prolongación de la tierra con alma de antÃlope…
¡Ay, si fuese keniata y mi apellido se pareciera a Rudisha…!
El Valle del Rift darÃa alas a mis pies lampiños y las piedras se ofrecerÃan para auparme y ganar tiempo en las zancadas, leonina serÃa mi voluntad, mi corazón efervescente y mi bandera el viento…
En esto empleaba mis elucubraciones a la cola de un grupo de atletas cuando por fin escuché de verdad lo que me decÃa mi mujer:
-¡Vamos,! ¡Saca el bol, bebe y protégete la rodilla! -Todo a la vez.