27 DE DICIEMBRE DE 2026

¡Ay, si apellidado Bolt…!

¡Qué proezas podrían resistir mis embestidas!. La fuerza de mis muslos batiría records sin apenas fatigarme y sería la envidia de los compañeros del club atlético…

¡Ay, si hubiese sido etíope y mi nombre Abebe…!

Corredor de sabanas y estepas, acostumbrado a todas las inclemencias posibles e, incluso descalzas, mis extremidades serían una prolongación de la tierra con alma de antílope…

¡Ay, si fuese keniata y mi apellido se pareciera a Rudisha…!

El Valle del Rift daría alas a mis pies lampiños y las piedras se ofrecerían para auparme y ganar tiempo en las zancadas, leonina sería mi voluntad, mi corazón efervescente y mi bandera el viento…

En esto empleaba mis elucubraciones a la cola de un grupo de atletas cuando por fin escuché de verdad lo que me decía mi mujer:
-¡Vamos,! ¡Saca el bol, bebe y protégete la rodilla! -Todo a la vez.