El sonido de las bambas ocupan el aire, la carretera y el palpitar de los diferentes corazones que se han reunido este dÃa para disfrutar de su afición favorita: Correr.
Ellos se miran sin hablar. Sólo sonrÃen y asienten. Su máxima ilusión, llegar juntos a meta. Igualar sus ritmos, sus fuerzas y su respiración. Convertirse en uno. Para ella es su primera carrera (no será la última desde hoy). Para él, ya no existe un número concreto pero sà que es la primera (y la penúltima con ella).
Él amolda su ritmo y esfuerzo al de ella, demostrándole fuerza y acompañamiento para el resto de la vida. Ella le sonrÃe soportando el malestar que siente en sus piernas y en porqué ha aceptado el reto.
La meta está cerca. Ve el final del sufrimiento recorrido. Ambos entran en meta cogidos de la mano y se besan felices pocos metros después.