Él quería ser como los demás. En la línea de salida algunos le miraban extrañados, otros le daban ánimos pero desde luego no pasó desapercibido entre tanto corredor uniformado. Él también se había comprado un conjunto para la ocasión. Desde niño había imaginado correr alguna vez en la última tarde del año y éste iba a despedirlo cumpliendo su sueño. Ya en carrera sus piernas metálicas fueron caminando hasta divisar el final. Logró alcanzar la meta acompañado de los aplausos de los presentes que aguardaban la llegada del último corredor. Su entrega y lucha dieron sus frutos, esa noche dormiría el más feliz de la ciudad.