27 DE DICIEMBRE DE 2026

La receta del Doctor Collado llegó a la Farmacia con el tratamiento.
-Corra usted la San Silvestre Salmantina y se le pasarán todos los males.
La farmacéutica dudó si decirle que de eso allí no tenían.
-Le prepararé su fórmula magistral.
En la rebotica mezclaron trozos de zapatilla, pizcas de dorsal, onzas de sudor y un diente de prisa. El sabor final era amargo, pero nadie había dicho que curarse no requiriera sacrificio. Tragaba a cucharadas soperas. Preguntaba si ya era el día, con la esperanza de que al correr, iría dejando atrás hasta las piedras del riñón.
Salió de la meta casi volando. Al terminar la carrera declaró que se le habían pasado todos los males (los antiguos) pero que le dolían los huesos a rabiar. Y que no era de recibo tener que esperar un año (hasta la siguiente San Silvestre Salmantina) para tener vida.