27 DE DICIEMBRE DE 2026

Los pasos perdidos en la madrugada por las empedradas calles de esa mágica ciudad que eventualmente me acogía, llevaban conmigo a casa recuerdos que se desvanecerían, sueños que no se cumplieron, promesas que al rato se olvidaron, esperanzas para el siguiente fin de semana y planes en la cafetería de la universidad el martes, el lunes era día de pellas, me lo decía mi reloj, que marcaba Las 05:00h.
Como él participaba en la carrera de San Silvestre, nuestro nombre, ese año, incluimos en la lista.
Con intención de que nos viera allí, aparecimos, ese, y a pesar de la distancia, los siguientes años.
Fue diferente correr por esas calles, escuchando los latidos del corazón, concentrándote en ellos, las piernas continuando por inercia.
Aprendí que ganar no es llegar el primero, el ruido esta en tu interior y que la amistad verdadera, es un regalo que te da la vida.