27 DE DICIEMBRE DE 2026

Participé de la San Silvestre Sanmatina en su primer año, éramos unos pocos cientos de deportistas. Los vecinos con su cara parecían preguntar ¿qué hacen estos locos corriendo?. Cada vez que algún maratonista me pasaba, un fuego competitivo ardía mi interior, malos pensamientos y rencor.
Han trascurrido tres décadas desde entonces, hoy miles de participantes ocupan las calles, todas las edades, todas las tallas, todos los colores de piel y de vestimenta. Las aceras están colmadas de personas dando vivas y agitando sus manos. La alegría y la camaradería flotan en el aire, esto es una fiesta. Tal vez lo de menos sea cortar la cinta de llegada, eso es sólo noticia.
Yo marcho a paso lento, pero marcho. Todos me pasan, pero antes me saludan y me alientan. Entonces un fuego fraternal arde en mi interior, estoy demasiado agitado para hablar, pero les envío mis mejores deseos.