27 DE DICIEMBRE DE 2026

El aliento se escapaba de mi cuerpo, estaba corriendo, manteniendo el paso ante los demás que no pensaban detenerse al igual que yo. Mis intenciones eran ganar, aunque no siempre eso es el resultado que uno obtiene pero de todas formas iba a hacer mi mayor esfuerzo. No solo había amor por ganar sino, creo yo, el amor por competir.
Se escondía entre la gente una extraña energía, un mismo objetivo y aun así las sonrisas junto a la transpiración producida por el cansancio se reflejaban en el rostro de las personas a mi lado y seguramente en el mío también.
Un suspiro para dejar atrás Prosperidad, uno más y dejábamos lejos de la vista Delicias, ahora mismo, este suspiro nos hacía recorrer San Isidro con el horizonte sobre El Rollo. Día 31 de diciembre ¿año? 1984, momento en que descubrí la libertad de dejarme llevar por mis pies.