El aliento se escapaba de mi cuerpo, estaba corriendo, manteniendo el paso ante los demás que no pensaban detenerse al igual que yo. Mis intenciones eran ganar, aunque no siempre eso es el resultado que uno obtiene pero de todas formas iba a hacer mi mayor esfuerzo. No solo habÃa amor por ganar sino, creo yo, el amor por competir.
Se escondÃa entre la gente una extraña energÃa, un mismo objetivo y aun asà las sonrisas junto a la transpiración producida por el cansancio se reflejaban en el rostro de las personas a mi lado y seguramente en el mÃo también.
Un suspiro para dejar atrás Prosperidad, uno más y dejábamos lejos de la vista Delicias, ahora mismo, este suspiro nos hacÃa recorrer San Isidro con el horizonte sobre El Rollo. DÃa 31 de diciembre ¿año? 1984, momento en que descubrà la libertad de dejarme llevar por mis pies.