27 DE DICIEMBRE DE 2026

Ghosting
Me vine arriba y le dije que sí: que iría con ella a la San Silvestre. Hubiera hecho lo que fuera por una cita con Lola.
Fue así como cambié mis tardes de sofá por duros entrenamientos, de más de dos horas diarias, por plazas. parques y avenidas. Las mallas de colores, las camisetas de propaganda y un par de zapatillas de última generación, se convirtieron en mi fondo de armario.
Y llegó el gran día: Salamanca se mostraba espléndida, preparada para cobijar bajo su manto lluvioso a cientos de alientos y dorsales, dispuestos a llegar a la meta. La aguardé impaciente pero Lola no apareció, y empecé la carrera sin ella. Atravesé con nostalgia las calles de mi infancia, los parques de mis juegos y, con el corazón a mil, llegué hasta la meta entre aplausos de gente desconocida que me reconfortaron el alma. Pero Lola no apareció.