Cuando Valentino se presentó al certamen, con el número 46, todos pensaron que ganarÃa.
Imaginaron que sus zancadas serian cortas, pero su movimiento de pies tan veloz como el de Messi. Pensaron que no tendrÃa miedo de tomar las curvas y en el Puente Mayor del Tormes, intentarÃa pasar a todos, para ser captado en una fotografÃa para la historia.
Aunque, se tropezó cuando salió de aquel puente. Iba tan revolucionado que sus dos pistones esbeltos se entrelazaron, y se llevó de aquel puente romano, una cicatriz duradera.
Pero con voluntad inquebrantable, se levantó, y con determinación siguió corriendo. Valentino corrió como nunca, hasta que acabó la carrera.
TenÃa la sonrisa tÃpica, pero necesitaba un «dottore». Estaba exhausto, más nunca volverÃa a correr (a pie).
Mario, de Ciudad Real, no se creÃa la victoria. Pero, parece que no se dio cuenta, que Valentino no trajo la moto.