27 DE DICIEMBRE DE 2026

Cuenta una antigua leyenda que si la nieve cubre con su leve caricia Salamanca el día de la Sansil, cada corredor deja tras de sí una melodía irrepetible. Sus pisadas son corcheas y silencios en los pendientes pentagramas. Desde lo alto de la catedral las golondrinas las interpretan. Los científicos de la Universidad han querido descubrir si había alguna traza de verdad escondida en esas sinuosas trayectorias. Usando GPS de micrométrica precisión han tentado la suerte y armados de drones y mantas han registrado y estudiado a fondo casi 8000 “graf(oot)-ías atléticas”. Usando el futurista software de grafootlogía atlética “Dreamrunner”, todos los trazados han dado un veredicto inamovible: los corredores “dedicaron su carrera” a un ser querido, consiguieron, corriendo la Sansil, librarse de los peores lastres del corazón de las desgracias del pasado año y dibujaron sueños en el horizonte de la meta del año siguiente. Allegro nevicante!