Amalia, nació en circunstancias muy difíciles, su madre la abandonó cuando era una pequeña y su padre era un pintor que se rebuscaba para poder alimentarla. Toda su vida fue una constante lucha contra la crudeza de la vida. Desde muy pequeña se había aferrado al deseo de convertirse en atleta. Cumplidos los doce años, era la más rápida de todo su colegio. Su profesora de educación física, hizo que Amalia, pudiera ser becada por el Ministerio de Recreación y Deporte. Para convertirse en profesional y competir en las nacionales. En plena etapa de su juventud, adquirió poliomielitis, enfermedad que le causó una gangrena en su pierna izquierda y tuvo que ser amputada. Todas las personas que conocía, le dijeron que jamás volvería a correr. Hoy en día, con su prótesis, es la campeona de la emblemática carrera, “San Silvestre Salmantina”.