Sus manos tocaron la vieja fotografÃa y los recuerdos llegaron, aligerando la tristeza. Fue una mañana de diciembre, cuando le servio de guÃa a su padre en la carrera de San Silvestre Salmantina. Aún,siente el calor de la gente, el paso por las calles, la camiseta impregnada de sudor y la mirada en el reloj buscando la certeza de que, llegarÃan hasta el final. Unas cuantas zancadas y la meta. No ganaron los primeros lugares, pero si la satisfacción de haber ayudado a su padre con principio de Alzheimer cumplir unos de sus sueños. Ahà está, sonriente en la fotografÃa.