Ya se oyen los ecos de Farina, y la arenisca de Villamayor se engalana. Es diciembre, “un frÃo que pelaâ€. Nuestra heroÃna anónima se prepara…
Se ata los cordones con esmero, su camiseta azul y negra la delata. Se da el pistoletazo de salida. El ritmo de carrera es trepidante. Sin embargo, los demás corredores de “la San Silvestre†se preguntan “¿pero quién es esta mujer que a todos nos aventaja? La respuesta no era sencilla. Pero en la entrega de premios se descubrió el secreto: era la mismÃsima Atalanta, ataviada con la camiseta de fútbol de su equipo favorito.