Tenía como objetivo correr la San Silvestre Salmantina como cualquier mortal. Nunca pensó que fuera tan duro. Se puso unas zapatillas por primera vez: no podía usar sus alas, eso hubiera sido hacer trampa. No llamaba la atención porque había mucha gente disfrazada.
Tuvo que adelantar al Sudor. Más adelante luchó contra el Cansancio y logró sobrepasarlo con mucho sufrimiento. De repente varios calambres se le echaron encima a la altura del puente sobre el Tormes y estuvo a punto de dejar la carrera. Aún faltaba mucho pero entonces el Tesón le dio un empujón y pudo continuar junto con otros muchos hasta el Paseo de San Antonio.
¡Vaya! ¡Lo había conseguido sin utilizar sus dotes divinas! ¡Ahora valoraba mucho más a esos humanos!