27 DE DICIEMBRE DE 2026

Le había preguntado si iban juntos a La San Silvestre y no había podido negarse. No es que le gustaran precisamente los maratones, pero le hacía ilusión que llegaran los dos donde habían quedado con los de clase, y demostrarles que era su mejor amigo. Sentía por él algo más que admiración y desde hacía tiempo había empezado a fijarse en su cuerpo desnudo cuando se duchaban en el gimnasio y a tener sueños inconfesables tras los que se despertaba confuso y sudoroso. Ahora correrían, al menos al comienzo, como dos camaradas de armas. Igual que Aquiles y Patroclo, esos héroes griegos de la guerra de Troya, que estudiaban en literatura.