No debà tomarme esas copas ayer por la noche. Estos dÃas siempre se las arreglan para que nunca falte un trago, pero al parecer no soy el único. En algunas caras puedo apreciar la misma resaca que en mÃ, en otros la cara de indigestión es notable. Algunas caras ocultan todo gesto y se plantan serenas, otras no pueden disimular ese nerviosismo que momentos antes irriga, nerviosismo que en otros se presentó antes, sembrando cizaña con el insomnio. 1501, 2704,5311…y asà cada uno, con su número, con su cara e historia nos juntamos hoy en la San Silvestre, donde todas nuestras historias se hacen una en la pista al escuchar el bamm! Inicial.