27 DE DICIEMBRE DE 2026

Había corrido todas las ediciones. Siendo niño hasta ganó una medalla. Recordaba la admiración de sus amigos del colegio el día que comenzaron las clases y se presentó, orgulloso, con la enorme presea.
Últimamente, la admiración de esos amigos se había tornado en burlas, debido a su estado físico; más propio de un medallón de solomillo, que del conquistado antaño.
Por eso, aquel año se preparó concienzudamente. Se sentía pletórico, su cuerpo nuevamente musculado. Tanta confianza le empujaba a la exhibición; se desnudó. El frío decembrino de Salamanca hizo el resto: cuando todos los participantes habían partido, no consiguió moverse de su posición, en medio de la calle. La carrera terminó y él ahí continuaba.
El Ayuntamiento aprobó su permanencia definitiva, con la única oposición del concejal de Tráfico. Al fin y al cabo, también un escritor se había quedado sentado para siempre en un café de la Plaza Mayor.