27 DE DICIEMBRE DE 2026

El frío y nublado día, amenaza lluvia, el estomago lleno de una mezcla de polvorones del súper de la navidad anterior, de cerdo en todas sus variedades y de algún zumo de uva de mas. Hoy hay un acogedor olor a leña que invitan a acurrucarse debajo de las sábanas y de esa manta cálida de pueblo que grita «quedate!», que a ponerse en carretera dirección Salamanca para correr por esas calles cómplices de reyes, eruditos y estudiantes.
Quién me iba a decir que en esa carrera, el día de los inocentes, en esas calles testigo de la Historia de nuestro Pais, encontraría la ilusión de mi vida.