27 DE DICIEMBRE DE 2026

Los utiliza para hacer su carrera. De cada atleta toma lo mejor. De Rafael, un par de rutinas mentales; de Osman, sus cuarenta latidos por minuto; de Hafid, su umbral de sufrimiento; de Nuria, una pizca de masoquismo; de David, el estilo; de Tere, el método; de Estela, su sprint de felina eléctrica; de Irene, su respiración; del Tormes, la fluidez y la calma; del verraco, su dureza con la vida; de la rana, su desparpajo con la muerte. Aprovecha el tirón de los que persiguen y el rebufo del que va delante. Año tras año llega el primero, el segundo, de los últimos si se le meten bayas de acebo en las zapatillas. A veces ni siquiera termina la prueba; mientras el atleta vomita y recupera el aliento, se lleva lo mejor de su huésped: la esperanza de una futura victoria.