Al niño se le cae la baba con su madre. La mira y admira mientras ella anuda cuidadosamente sus viejas zapatillas para salir a correr. Hace un frÃo que pela, ventisca y cae aguanieve, pero no importa. Le da un besote y sale disparada a entrenar y repasar el recorrido, hasta San Antonio. Un año más no faltará a la cita, no llegará la primera, ni la segunda… pero un año más, volverá más feliz de lo que salió. El niño adivina en la sonrisa de mamá que correr, avanzar contra viento y marea, y tener una meta, debe ser algo fantástico. Desea seguir sus pasos. Sueña pisar sus huellas.
Él aún no lo sabe, pero Papá Noel, le traerá en Nochebuena unas zapatillas nuevas para correr la primera Sansil Salmantina de su vida.