27 DE DICIEMBRE DE 2026

Veo muchas huellas humanas repartidas por el suelo y en grandes grupos que se suceden hasta los diez kilómetros. Percibo la esencia de un olor a valentía, sudor, esfuerzo y compañerismo que se extiende por un largo recorrido y que me gustaría poder llegar a sentir. Una tradición protagonizada por seres del pasado que sacrificaban su espíritu y daban lo mejor de sí en una carrera, a la vez que compartían una gran pasión por el arte de correr.

Es el año 3054, y mi equipo de historiadores y yo estamos tratando de averiguar qué es este hallazgo para poder recrear la misma sensación de felicidad que originó ese momento. Durante los últimos siglos la tristeza se ha apoderado de las civilizaciones y esto podría darnos un atisbo de esperanza.

Tras unas horas de reflexión, ¡empezamos a correr!