27 DE DICIEMBRE DE 2026

Tras una maratón infinita, decidió volver sobre sus pasos. Descubrió que casi no había huellas. De hecho, un vacío de recuerdos lo invadió mirando el suelo. Algo parecido a la tristeza pareció asaltarlo.
Pero fue entonces cuando recordó cómo había vibrado su corazón con cada zancada y cada vuelo, entre el perfume de los fresnos y la fragancia de las encinas, acompañado de gorriones y mirlos hacia una meta a la que siempre llegaba para, inevitablemente, volver a empezar.
El camino era su meta y su trofeo.
He ahí su huella.