Dice uno de los refranes que correr es de cobardes. Discrepo totalmente. Correr tampoco es una lucha contra el cronómetro. Es mucho más que eso, es una de las mayores representaciones de libertad y, a su vez, una oportunidad ideal para desafiar a nuestro cuerpo y nuestra mente. No es extraño que cada vez sean más los que se calcen las zapatillas para disfrutar de una de las experiencias más enriquecedoras e infravaloradas que tenemos en la actualidad. Salamanca, destino cultural e histórico por excelencia, espera con muchas ganas reunir a numerosas personas que no solamente comparten una afición, si no una forma de vida basada en lucha, sacrificio y constancia. Pero sobretodo: Ilusión.