ILUSION
En el kilómetro dos ,su estilizada figura se perdió en la multitud anónima .
Comencé a correr con energÃa inusitada y sobrepoblado de alvéolos , sentÃ
una vitalidad sin lÃmites.
Uno a uno ,de a diez y de a veinte, fui rebasando atletas .
Un simpático alimoche miraba azorado .
No habÃa sudor, ni habÃa fatiga ; todo mi ser era vitalidad extrema.
Aún el gentÃo encubrÃa su anatomÃa , pero bien sabÃa yo , que aquella sudadera que habÃa encumbrado sus ojos en el momento de la inscripción , estarÃa camuflada en un aro iris de infinitas indumentarias multicolores.
Seguà , a pesar de una creciente taquicardia amenazante ,cuando el raudo keniata debió hacerse a un lado en la instancia final.
Abruptamente, alguien abrió los postigos y un contundente haz de sol cegó mis ojos, cuando mi madre trajo el desayuno, antes de la competencia .