Paseo de San Antonio. Apenas comencé a correr sentà que algunos de los que me rodeaban no se dirigÃan a la misma meta que yo. VeÃa imágenes de un hemiciclo donde la oposición insultaba para evitar el debate. Me recordaban, inmovilizados en gris, cuerpos en las cunetas. DecÃan que ellos representaban lo mejor, pero solo estaban aferrados a triunfos anteriores a los que no querÃan renunciar y buscaban entorpecer la marcha de los que anhelaban un camino digno. Pero también observé a mi lado pasos firmes, decididos. Vecinos que corrÃan hacia metas solidarias. Salmantinos conscientes de que décadas de historia no pueden sino afianzar voluntades y crear una sociedad justa. Gentes para quienes cada dÃa es un San Silvestre que nos aleja del egoÃsmo porque, al final de la carrera de nuestra vida, la copa ganada rebosa de la felicidad de todos. Las imágenes tomaban color y surgÃa la esperanza.