27 DE DICIEMBRE DE 2026

Paseo de San Antonio. Apenas comencé a correr sentí que algunos de los que me rodeaban no se dirigían a la misma meta que yo. Veía imágenes de un hemiciclo donde la oposición insultaba para evitar el debate. Me recordaban, inmovilizados en gris, cuerpos en las cunetas. Decían que ellos representaban lo mejor, pero solo estaban aferrados a triunfos anteriores a los que no querían renunciar y buscaban entorpecer la marcha de los que anhelaban un camino digno. Pero también observé a mi lado pasos firmes, decididos. Vecinos que corrían hacia metas solidarias. Salmantinos conscientes de que décadas de historia no pueden sino afianzar voluntades y crear una sociedad justa. Gentes para quienes cada día es un San Silvestre que nos aleja del egoísmo porque, al final de la carrera de nuestra vida, la copa ganada rebosa de la felicidad de todos. Las imágenes tomaban color y surgía la esperanza.