Hoy hace 3 años que empecé a correr.
Y no, no parece que fue ayer. El camino ha sido largo, muy largo, con demasiados obstáculos que salvar.
Recuerdo que al principio corrà impulsada por la rabia.
No querÃa quedarme en la cama postrada en el mullido abrazo de la compasión.
Corre, corre, corre.
Después, durante un tiempo, sé que corrà por inercia.
TenÃa que hacerlo, simplemente.
Sin pasión, sin ganas.
Sigue, sigue, sigue.
Pero un dÃa, sin saber cómo, me desperté abrazada a una sensación desconocida.
Era orgullo.
Y en su bandera me envolvÃ.
Aplauso, aplauso, aplauso.
El orgullo de correr por mi hijo.
El orgullo de verlo sonreÃr en cada fotografÃa.
Mi hijo, ese niño que falleció mientras entrenaba atropellado por un conductor borracho.
Hoy hace 3 años.