27 DE DICIEMBRE DE 2026

La ciudad es un Annapurna que se va allanando a nuestro paso.Atravesamos 10 kilómetros de noche,cada uno corriendo hacia sí mismo.A tientas es la propia Salamanca quien nos lleva por su geografía construida de tiempo,que esta noche en las articulaciones, respiración, músculos es el nuestro. Quisiera avanzar descalzo, leer con los pies el braille de la piedra,su palabra ebria de milenios. Corro dispuesto a deshacerme del cordón umbilical que viene de la luz, a ganarme la soledad como independencia.No titubeo sobre la pista que es la oscuridad.Mi pulso canta los nombres de las calles y es el propio cansancio quien me sustenta en cada zancada. La arquitectura se torna júbilo llegando al Paseo de San Antonio.Cruzo la meta y la cuerda que me une al guía reaparece. Las manos,que son mis ojos,palpanme el rostro,dan fe de mí,de mi victoria.