El año pasado, en la san Silvestre de Salamanca, delante de mà salÃa una chica disfrazada de cartel publicitario. Solo veÃa su melena ondulada color miel y unas mallas ajustadas rosa fosforito. Me bastó eso para caer perdidamente enamorado.
Memoricé el número de teléfono que llevaba escrito. Durante la carrera iba repitiendo sin cesar aquellos dÃgitos para que no se me olvidaran, pero en el puente romano me tropecé con un tipo grandote disfrazado de Cupido que llevaba una sábana a la rastra. Con la caÃda se me olvidaron algunos números y de allà en adelante corrà maldiciendo para mis adentros a Cupido y a toda la maldita mitologÃa.
Conseguà llegar a la meta y esperé, derrotado y tiritando de frÃo, a mi anhelado cartel, pero no llegó. Por eso lanzo esta llamada desesperada. Empezaba por SE VENDE FELICIDAD 624 365 ¿Alguien puede darme los tres últimos números?