27 DE DICIEMBRE DE 2026

El año pasado, en la san Silvestre de Salamanca, delante de mí salía una chica disfrazada de cartel publicitario. Solo veía su melena ondulada color miel y unas mallas ajustadas rosa fosforito. Me bastó eso para caer perdidamente enamorado.
Memoricé el número de teléfono que llevaba escrito. Durante la carrera iba repitiendo sin cesar aquellos dígitos para que no se me olvidaran, pero en el puente romano me tropecé con un tipo grandote disfrazado de Cupido que llevaba una sábana a la rastra. Con la caída se me olvidaron algunos números y de allí en adelante corrí maldiciendo para mis adentros a Cupido y a toda la maldita mitología.
Conseguí llegar a la meta y esperé, derrotado y tiritando de frío, a mi anhelado cartel, pero no llegó. Por eso lanzo esta llamada desesperada. Empezaba por SE VENDE FELICIDAD 624 365 ¿Alguien puede darme los tres últimos números?